Diagnósticos de enfermería: estos son los 277 que contempla NANDA

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La clasificación de NANDA contempla 277 diagnósticos de enfermería que permiten identificar necesidades que pueden pasar desapercibidas durante una enfermedad, desde problemas de sueño hasta pérdida de autonomía.

Cuando una persona enfrenta una enfermedad, el diagnóstico médico no siempre refleja todas las dificultades que atraviesa. La ansiedad, la soledad, la fatiga, los problemas para dormir o incluso la dificultad para vestirse también pueden afectar su recuperación.

Estos aspectos hacen parte de los 277 diagnósticos contemplados en la clasificación internacional de NANDA, utilizada por profesionales de enfermería para identificar necesidades de cuidado y orientar intervenciones.

“Un diagnóstico de enfermería es un puente entre la valoración de un paciente y la intervención que necesita. Hay muchos que pasan desapercibidos, como el de ansiedad, el riesgo de sangrado o los asociados a problemas de sueño y descanso”, explica Angélica Ramos, enfermera jefe coordinadora de programas especiales de la Clínica Universitaria Colombia.

¿Qué identifica un diagnóstico de enfermería?

A diferencia de un diagnóstico médico, que busca determinar una enfermedad o condición, los diagnósticos de enfermería permiten reconocer cómo responde una persona ante una situación de salud y qué necesidades de cuidado presenta.

Por eso pueden incluir aspectos como dolor, riesgo de infección, dificultades para descansar, alimentación, movilidad, autonomía, afrontamiento del estrés o incluso desconocimiento sobre la propia enfermedad.

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La clasificación de NANDA reúne estos diagnósticos en 13 dominios, relacionados con áreas como promoción de la salud, nutrición, actividad y reposo, seguridad, confort y afrontamiento del estrés.

Este lenguaje también facilita que los diferentes profesionales compartan información y den continuidad al cuidado durante la atención del paciente.

En este proceso, la educación juega un papel importante. Comprender la enfermedad, conocer el tratamiento y aprender acciones de autocuidado puede ayudar a que el paciente participe activamente en su recuperación.

“Buscamos que el paciente entienda su tratamiento y tenga herramientas para cuidar su salud. El objetivo es que la recuperación se sostenga con las distintas acciones de cuidado”, concluye Ramos.

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