Modelo híbrido entre neobancos y banca impulsa a pymes en Colombia

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En Colombia, la discusión sobre el futuro del sistema financiero está cambiando. Durante años, el debate entre neobancos y banca tradicional se planteó como una competencia directa; hoy, el foco se ha desplazado hacia un modelo híbrido que combina lo mejor de ambos mundos y que empieza a ganar terreno entre las pequeñas y medianas empresas.

Este giro ocurre en un país donde las Mipymes representan el 99,5% del tejido empresarial formal y generan cerca del 79% del empleo, lo que convierte su sostenibilidad financiera en un asunto clave para la economía nacional.

Más empresas, pero con retos financieros

De acuerdo con Confecámaras, en el primer semestre de 2025 se crearon 173.907 nuevas empresas, un crecimiento del 1,9% frente al mismo periodo de 2024. Aunque el dato refleja dinamismo empresarial, también evidencia un desafío persistente: crear empresa no garantiza estabilidad ni crecimiento.

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Las cifras del DANE refuerzan esta tensión. En el segundo trimestre de 2025, los micronegocios crecieron 4,7%, pero sus ingresos cayeron 7,8% y el personal ocupado disminuyó 1,5%. Es decir, hay más unidades productivas, pero con menor fortaleza financiera, especialmente en términos de liquidez.

El auge del modelo híbrido

En este contexto, comienza a consolidarse un modelo que integra la regulación, respaldo e infraestructura de la banca tradicional con la agilidad, experiencia digital y analítica de las fintech y neobancos. Ya no se trata de sustitución, sino de complementariedad.

Según Asobancaria, esta transformación está impulsada por la experiencia del cliente y por la entrada de nuevos actores que amplían la oferta financiera, especialmente para las pymes, históricamente subatendidas.

Liquidez, el verdadero cuello de botella

Para muchas pymes, el principal obstáculo no es la falta de oportunidades comerciales, sino la administración del flujo de caja. En ese punto, propuestas que integran financiamiento, pagos, recaudos y control financiero empiezan a marcar la diferencia.

Ese es el enfoque de Kapital, que reporta en Colombia más de USD 86 millones colocados, 1.300 pymes impulsadas y 850 clientes activos, con un fuerte foco en micro y pequeñas empresas, que representan el 94% de su cartera local.

“El futuro financiero de las pymes no está en competir entre neobancos y banca tradicional, sino en integrar sus fortalezas para ofrecer soluciones más inteligentes”, afirmó René Saul, CEO de la compañía.

Más opciones para crecer

Hoy, el valor para las pymes no está solo en acceder a capital, sino en contar con alternativas financieras flexibles, confiables y alineadas con su operación diaria. La posibilidad de elegir soluciones que ofrezcan visibilidad sobre la liquidez, rapidez en la toma de decisiones y acompañamiento financiero se vuelve determinante para su sostenibilidad.

Más allá de la discusión entre modelos, lo que empieza a consolidarse en Colombia es un ecosistema financiero más diverso y especializado, capaz de responder a los distintos momentos del ciclo empresarial. En un país donde las pymes sostienen gran parte del empleo y la economía, este enfoque híbrido podría convertirse en un factor clave para su crecimiento y permanencia.

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