La reciente declaratoria de la Serranía de Buriticá como área protegida comienza a materializarse en el territorio. En un recorrido por esta zona del Occidente antioqueño, periodistas de distintos medios regionales y nacionales conocieron de primera mano las dinámicas ambientales, sociales y productivas que hoy conviven bajo esta figura de conservación.
La jornada se desarrolló en la vereda Los Arados, en el municipio de Buriticá, donde los comunicadores visitaron iniciativas comunitarias que buscan equilibrar la protección del ecosistema con el sustento de las familias locales. Uno de los proyectos destacados fue La Reserva, una apuesta apícola comunitaria que combina la producción de miel con la conservación de la biodiversidad, a partir del rescate y manejo responsable de colmenas.
Detrás de esta iniciativa hay una familia del territorio que ha logrado consolidar una alternativa económica sostenible, al tiempo que impulsa procesos de educación ambiental en instituciones educativas del municipio y promueve el cuidado de los ecosistemas de la serranía.
Durante el recorrido, los periodistas pudieron observar tanto las condiciones ambientales del área protegida como las presiones que enfrenta, en un contexto donde confluyen distintos usos del suelo. Este contraste permitió dimensionar la importancia de la nueva figura de protección y los retos que implica su correcta implementación.
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El espacio también incluyó un conversatorio con líderes comunitarios y actores vinculados al territorio, en el que se abordaron las implicaciones de la declaratoria y las expectativas frente al ordenamiento ambiental y el desarrollo sostenible de la zona.
La Serranía de Buriticá fue declarada Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) mediante el Acuerdo 720 de 2025. Esta figura busca regular el uso sostenible de 13.858,6 hectáreas de ecosistemas altoandinos y subandinos, estratégicos para la protección del recurso hídrico en la región.
En el área se identifican más de 677 nacimientos de agua y 86 manantiales, fundamentales para el abastecimiento de acueductos rurales. Además, la serranía cumple un papel clave en la conectividad ecológica del corredor Paramillo–Tatamá, facilitando el tránsito de especies como el oso andino y el águila crestada.
Más allá de las cifras, el recorrido dejó una reflexión común entre los asistentes: la necesidad de ampliar la narrativa sobre Buriticá. Durante años, el municipio ha estado asociado principalmente a problemáticas de orden público y minería, pero en el territorio emergen iniciativas comunitarias que buscan transformar esa imagen desde la sostenibilidad y el cuidado ambiental.
“Muchas veces se habla de Buriticá solo por temas de seguridad, pero estos espacios permiten ver otras realidades y entender el trabajo ambiental que se está haciendo con las comunidades”, comentó una de las periodistas asistentes.
Este tipo de recorridos abre una ventana para que el periodismo se acerque a los territorios desde una mirada más integral, en un momento clave para la Serranía de Buriticá, que ahora enfrenta el desafío de equilibrar conservación, desarrollo comunitario y presencia institucional.
