Cada 28 de mayo, el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres invita a reflexionar sobre una realidad que persiste en América Latina: el acceso tardío a servicios de salud sexual, reproductiva y mental sigue afectando la calidad de vida de millones de mujeres.
Hablar de salud femenina va mucho más allá de la maternidad. Incluye bienestar hormonal, salud mental, sexualidad, fertilidad, prevención y atención médica oportuna. Sin embargo, muchas mujeres aún enfrentan barreras como la desinformación, la normalización del dolor y la falta de acceso a especialistas.
Según ONU Mujeres y la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 800 mujeres mueren cada día por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. A esto se suma el subdiagnóstico de enfermedades ginecológicas y hormonales que pueden tardar años en ser identificadas.
Un ejemplo claro es la endometriosis, que afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad reproductiva en el mundo. Esta condición puede generar dolor crónico, infertilidad y un impacto profundo en la salud física y emocional. “Muchas pacientes pasan años sin un diagnóstico oportuno, lo que agrava su bienestar y su calidad de vida”, explica la ginecóloga Liliana Umaña Duarte, especialista en salud femenina.
Los expertos advierten que síntomas como el dolor durante las relaciones sexuales, la sequedad vaginal persistente, las alteraciones del ciclo menstrual o los cambios hormonales no deben normalizarse. Consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre una atención preventiva y un tratamiento tardío.
Otro desafío creciente es la desinformación. Aunque las redes sociales han abierto la conversación sobre bienestar, también han propagado mitos sobre fertilidad, anticoncepción y salud hormonal, retrasando diagnósticos y decisiones médicas acertadas.
En este contexto, especialistas de Femclinic hacen un llamado a fortalecer una atención integral en salud femenina, basada en la educación confiable, la prevención y el acompañamiento médico en todas las etapas de la vida, desde la adolescencia hasta la menopausia.
Porque cuidar la salud de las mujeres no es solo una fecha en el calendario: es una deuda que sigue pendiente y que requiere acciones concretas, información clara y atención sin estigmas.
