Tras dos años de desaceleración a nivel global, la industria de la moda y los accesorios de lujo inicia una fase de recuperación en 2026. En Colombia, este mercado ya superó los US$1.250 millones en 2025, según Bain & Company, con Medellín como epicentro del crecimiento.
De acuerdo con cifras del ecosistema SBQ, cerca del 60 % de las ventas nacionales de marcas premium se concentran en la capital antioqueña, impulsadas por un consumidor que prioriza exclusividad, diseño y experiencias de compra sofisticadas. Este dinamismo ha permitido la llegada y consolidación de firmas internacionales como Cartier, YSL, Prada, Dior, Represent y Fugazzi, entre otras.
La expansión de estas marcas ha sido liderada por los empresarios Sebastián y Santiago Barrientos, fundadores de SBQ, quienes desarrollaron un modelo de gestión enfocado en cumplir los estándares globales del lujo: control de precios, posicionamiento, infraestructura, experiencia del cliente y coherencia del entorno comercial.
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“Las marcas exigen auditorías estrictas, volúmenes amplios de colección y un manejo que respete su identidad global. Nuestro trabajo es replicar en Medellín el nivel de sofisticación que el consumidor encuentra en capitales como París o Milán”, explicó Sebastián Barrientos, cofundador de SBQ.
Actualmente, las marcas internacionales representan el 50 % de las ventas de la compañía, con una proyección de crecimiento del 25 % en 2026. El éxito del modelo se sustenta en un consumidor adulto, entre 35 y 45 años, viajero frecuente y con altas expectativas frente a la experiencia de compra local.
Con este panorama, Medellín se consolida como uno de los mercados más atractivos para la expansión del lujo en América Latina, marcando una nueva etapa para la moda premium en Colombia.
