Durante años, las recomendaciones para evitar estafas digitales se concentraron en no abrir enlaces sospechosos, revisar direcciones de correo y desconfiar de mensajes extraños. Ahora los delincuentes están utilizando un canal mucho más tradicional: el teléfono.
El fenómeno es conocido como vishing, una modalidad de fraude que utiliza llamadas telefónicas para hacerse pasar por bancos, empresas, familiares o incluso personal de soporte técnico y conseguir que la víctima entregue información o permita algún tipo de acceso.
Según CrowdStrike OverWatch, las intrusiones relacionadas con phishing de voz se duplicaron durante el primer semestre de 2026 frente al segundo semestre de 2025.
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En Colombia, el problema también genera preocupación. Un informe de TransUnion señala que, entre las personas que aseguraron haber perdido dinero por fraude digital durante el último año, el 25 % identificó el vishing como el tipo de estafa que sufrió.
La confianza es el arma de los estafadores
El engaño no comienza necesariamente cuando contestamos el teléfono. Los delincuentes pueden recopilar información pública de redes sociales y plataformas profesionales para conocer nombres, cargos, empresas o incluso detalles sobre el trabajo de sus posibles víctimas.
Con esos datos, una llamada puede parecer mucho más creíble.
El riesgo aumenta con el uso de inteligencia artificial y clonación de voz. De acuerdo con KnowBe4, actualmente es posible generar imitaciones de voz muy realistas utilizando pequeños fragmentos de audio disponibles públicamente.
Esto permite que una llamada aparentemente normal termine convirtiéndose en un intento de obtener contraseñas, códigos, datos bancarios o acceso a sistemas.
¿Cómo evitar caer en una llamada falsa?
La principal recomendación es no entregar información sensible durante una llamada inesperada, incluso si quien llama conoce datos personales o parece pertenecer a una empresa conocida.
Si existe alguna duda, lo mejor es finalizar la llamada y comunicarse directamente con la entidad a través de sus canales oficiales.
También es importante desconfiar de solicitudes urgentes, amenazas de bloqueo de cuentas o peticiones para instalar aplicaciones y permitir accesos remotos.
El mensaje es sencillo: una voz conocida, un número local o información correcta sobre usted no garantizan que la llamada sea legítima.
