Volver al gimnasio, empezar a correr o retomar una rutina tras varias semanas de pausa suele traer una duda frecuente entre deportistas y aficionados: ¿el dolor que aparece es normal o puede tratarse de una lesión? La diferencia es clave para evitar complicaciones y entrenar con seguridad.
El dolor muscular de aparición tardía (DOMS) es una respuesta común del cuerpo al esfuerzo intenso o poco habitual. Suele aparecer entre 12 y 48 horas después del ejercicio, alcanza su punto máximo entre 24 y 72 horas y luego disminuye de forma progresiva. “El dolor esperable no aparece durante la actividad, sino después”, explica Luisa Fernanda Cárdenas, docente de Entrenamiento Deportivo de Areandina.
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Este tipo de molestia se percibe como rigidez o sensibilidad generalizada, a menudo en ambos lados del cuerpo. Puede incomodar al caminar o subir escaleras, pero permite moverse y, en muchos casos, mejora al entrar en calor con actividad suave. Responde a microlesiones musculares normales del proceso de adaptación.
La alerta aparece cuando el dolor cambia de comportamiento: si surge de manera inmediata al iniciar el ejercicio, es agudo, localizado, empeora rápido o viene acompañado de sensación de “chasquido” o desgarro, ya no se trata de un DOMS típico. También deben tomarse en serio señales como inflamación visible, deformidad, calor excesivo, debilidad marcada, limitación del movimiento, incapacidad para soportar peso u hormigueo persistente.
En condiciones normales, el DOMS mejora entre tres y siete días. Si el dolor no cede, empeora con el reposo o se prolonga más de lo esperado, lo indicado es una evaluación profesional. ¿Se puede seguir entrenando? Solo si la molestia es leve y no altera la técnica; de lo contrario, conviene bajar cargas o pausar.
Como manejo inicial en casa, se recomienda reposo relativo (no inmovilidad total), hielo en las primeras 24–48 horas si hay inflamación, compresión suave y elevación cuando sea necesario. Escuchar al cuerpo y reconocer las señales tempranas es fundamental para distinguir entre una adaptación normal y una lesión que requiere atención médica.
