Con la llegada de junio, miles de trabajadores en Colombia reciben la prima de servicios, un ingreso adicional equivalente a un mes de salario por cada año trabajado, que se paga en dos cuotas: una a mitad de año y otra en diciembre, según lo establece el Código Sustantivo del Trabajo.
Más allá de ser una obligación legal para los empleadores, la prima representa una oportunidad clave para fortalecer las finanzas personales, especialmente en un contexto económico marcado por el aumento del costo de vida y el endeudamiento de los hogares.
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“La prima de junio no es solo un ingreso extra, es un respiro financiero que puede marcar la diferencia entre seguir arrastrando deudas o empezar a recuperar la tranquilidad económica”, señalan expertos en finanzas personales de Bravo.
Priorizar deudas y estabilidad financiera
Uno de los principales usos recomendados para la prima es la reducción de deudas. Organizar las obligaciones pendientes, identificar las más urgentes y destinar una parte significativa de este ingreso a pagarlas puede aliviar la carga financiera y mejorar la capacidad de ahorro a mediano plazo.
Reducir deudas no solo disminuye el pago de intereses, sino que también libera ingresos futuros para otros objetivos financieros.
Ahorro, inversión y respaldo ante imprevistos
Otra alternativa clave es destinar una parte de la prima a la creación de un fondo de emergencia, que permita afrontar gastos inesperados como reparaciones, gastos médicos o la pérdida de empleo, sin recurrir a créditos costosos.
Asimismo, quienes tengan la posibilidad pueden utilizar una fracción de este ingreso para invertir o impulsar proyectos personales, buscando generar rendimientos a largo plazo y avanzar hacia una mayor estabilidad económica.
Disfrutar con responsabilidad
Destinar una parte de la prima para el disfrute personal también es válido, siempre que se haga de manera planificada. Elaborar un presupuesto claro ayuda a evitar compras impulsivas y a mantener un equilibrio entre gasto, ahorro e inversión.
“Administrar bien la prima implica priorizar deudas, definir metas financieras claras y destinar recursos al ahorro, sin dejar de lado el disfrute responsable. La clave está en proteger la salud financiera”, concluyen los expertos de Bravo.
