El acceso a la vivienda en Colombia acaba de marcar un antes y un después. En abril de 2026, el Fondo Nacional del Ahorro (FNA) alcanzó el mayor nivel de desembolsos desde su creación hace más de 57 años: 2.060 créditos por $284.388 millones, superando en un 152 % la meta mensual. Más allá de las cifras, el récord se traduce en historias reales: familias que dejaron de pagar arriendo, jóvenes que compraron su primer hogar y madres cabeza de hogar que hoy cuentan con una escritura a su nombre.
Este resultado no es solo financiero. En lo corrido del actual Gobierno nacional, el FNA ha desembolsado más de 63.000 créditos por $7,37 billones, destinando cerca del 80 % a Vivienda de Interés Social (VIS). Las cifras evidencian un cambio estructural en la manera como el Estado aborda el acceso a vivienda, apostándole a la inclusión financiera y a la movilidad social como política pública.
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“Este no es solo un récord: es la prueba de que estamos cambiando la historia del acceso a vivienda en Colombia. Hoy el FNA está llegando donde antes no llegaba el sistema financiero, con soluciones reales que permiten a miles de familias cumplir el sueño de tener casa propia”, afirmó Laura Roa Zeidán, presidenta del Fondo Nacional del Ahorro.
Vivienda que mueve la economía local
El impacto del FNA también se refleja en la economía real. Con 104 créditos constructor por $1,26 billones, la entidad ha impulsado 15.426 viviendas en 56 municipios, generando más de 25.000 empleos directos e indirectos. Cada crédito aprobado activa una cadena productiva que dinamiza regiones, fortalece el empleo y reactiva economías locales.
Este crecimiento ha sido posible gracias a un proceso de modernización y transformación digital, que redujo tiempos de respuesta, simplificó trámites y amplió el alcance territorial del Fondo. Hoy, el crédito hipotecario llega a municipios que históricamente habían quedado por fuera del sistema financiero formal.
Jóvenes y trabajadores independientes, protagonistas
Programas como Generación FNA han abierto la puerta de la vivienda a jóvenes y trabajadores independientes. A través del Ahorro Voluntario Contractual (AVC) —que ya supera $1,33 billones— miles de personas sin contrato laboral formal han logrado construir historial financiero y acceder a crédito.
La confianza de los afiliados se refleja en los datos: $690.000 millones en aprobaciones y más de 6.200 solicitudes procesadas, lo que anticipa una demanda sólida y sostenida. A esto se suma la Línea Verde, con 11 proyectos sostenibles por $253.455 millones, que consolida una visión de vivienda alineada con el desarrollo responsable y el futuro urbano del país.
Cuando las cifras cuentan historias
“Yo llevo doce años trabajando y nunca pensé que podía tener casa propia. Cuando el FNA me aprobó el crédito, no lo podía creer. El día que me entregaron las llaves fue el más feliz de mi vida. Mis hijos ya saben que ese es su hogar”, relata un beneficiario del proyecto Dosquebradas.
El récord de abril de 2026 no es un punto de llegada, sino la confirmación de una ruta clara. El FNA avanza hacia un modelo de inclusión financiera que entiende la vivienda como base de estabilidad familiar, desarrollo económico y dignidad social. En cada crédito hay una historia que empieza a escribirse desde un lugar propio.
