La enfermedad renal crónica (ERC) se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública en la región Caribe. De acuerdo con cifras oficiales, cerca del 2 % de la población presenta algún grado de esta patología, una condición progresiva que puede avanzar de manera silenciosa y sin síntomas en sus primeras etapas.
El panorama es aún más preocupante en los estadios avanzados de la enfermedad. En la región, más de 10.000 personas viven con ERC en fase avanzada, situación que obliga a los pacientes a depender de terapias de reemplazo renal como la diálisis o el trasplante. La prevalencia estandarizada alcanza los 85,06 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que la mortalidad asociada es la más alta del país, con 10,50 fallecimientos por cada 100.000 habitantes.
Departamentos como Sucre y Atlántico concentran algunos de los indicadores más elevados, con prevalencias de 105,06 y 96,49 casos por cada 100.000 habitantes, respectivamente, lo que evidencia la magnitud del problema en el Caribe colombiano.
“La detección temprana y el manejo adecuado son fundamentales para evitar la progresión de la enfermedad. Uno de los grandes retos es que la ERC puede avanzar sin síntomas, lo que retrasa el diagnóstico y la atención especializada”, advirtió Alfonso Bunch, gerente general de DaVita Colombia.
Factores de riesgo y diagnóstico tardío
La enfermedad renal crónica está estrechamente relacionada con condiciones como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus. En la región Caribe, se estima que 12 de cada 100 personas que padecen estas enfermedades desarrollan algún grado de ERC, lo que confirma su impacto directo en la progresión del daño renal.
Especialistas coinciden en que el diagnóstico tardío sigue siendo uno de los principales obstáculos, ya que muchos pacientes solo reciben atención cuando la enfermedad se encuentra en fases avanzadas.
Más acceso a atención renal en el Caribe
Frente a este panorama, el acceso oportuno a servicios especializados se vuelve clave. En la región Caribe, DaVita ha consolidado una red de 22 Centros de Cuidado Renal en departamentos como La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Cesar y Córdoba, con el propósito de acercar la atención a los pacientes y reducir los desplazamientos hacia grandes ciudades.
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Esta estrategia ha permitido llevar servicios a municipios como Sabanalarga, Turbaco, Magangué y Montelíbano, facilitando el seguimiento médico continuo y mejorando la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad.
Ciénaga fortalece la atención renal
Como parte de este modelo, la atención domiciliaria ha cobrado relevancia. Terapias en casa, como la diálisis peritoneal, ya permiten cubrir cerca del 70 % de los municipios del Caribe, beneficiando especialmente a pacientes en zonas rurales.
Además, en marzo fue inaugurado un nuevo Centro de Cuidado Renal en Ciénaga (Magdalena), lo que refuerza la capacidad de atención en el territorio y acerca servicios especializados, tecnología y programas de nefroprotección a la comunidad.
La enfermedad renal crónica continúa siendo una amenaza silenciosa en el Caribe colombiano, y los expertos coinciden en que la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso oportuno a la atención especializada son determinantes para reducir su impacto en la región.
