Los ataques con drones cargados con explosivos se han convertido en una de las principales amenazas para la Fuerza Pública en varias regiones de Colombia. En los últimos días se han registrado nuevos hechos en Cauca, Chocó y Nariño, mientras las autoridades advierten sobre la expansión de esta modalidad.
De acuerdo con un consolidado de inteligencia conocido este 5 de octubre, Colombia acumula 442 ataques con drones entre enero de 2024 y el primero de octubre de 2026. De ese total, 176 ocurrieron durante 2026. Los hechos han dejado 25 personas muertas y 356 heridas.
Cauca concentra la mayoría de los ataques
El departamento más afectado es Cauca, con 244 casos, seguido por Norte de Santander, con 64; Valle del Cauca, con 36; Chocó, con 30; Guaviare, con 13; Nariño, con 12; Bolívar, con 10, y Arauca, con nueve. También se han registrado casos en Antioquia, Caquetá, Meta, Putumayo, Risaralda y Tolima.
En Norte de Santander, los ataques se concentran especialmente en municipios del Catatumbo como Tibú, El Tarra, Sardinata y Ábrego, además de Convención y otros sectores del departamento. Allí se han reportado ataques contra bases militares, estaciones de Policía y tropas.
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En Cauca también han sido afectados municipios como Piendamó, El Tambo y Patía. En septiembre, un ataque con explosivos lanzados desde drones contra un puesto de vigilancia en el sector de Tunía, en Piendamó, dejó varios policías heridos.
En Chocó, los hechos recientes se han concentrado en municipios como Condoto, Nóvita y Río Iró. La Defensoría del Pueblo confirmó ataques contra estaciones de Policía y puestos de control entre el 29 de septiembre y el primero de octubre, algunos de ellos ocurridos cerca de zonas habitadas.
¿Por qué utilizan drones?
La principal razón es que estos aparatos permiten a los grupos armados atacar instalaciones de la Fuerza Pública a distancia, sin exponer directamente a sus integrantes. Los drones comerciales pueden ser modificados para transportar y lanzar cargas explosivas.
Los ataques tienen como principales objetivos bases militares, estaciones de Policía, puestos de control y tropas, aunque algunos hechos también han provocado daños en viviendas y otros bienes civiles.
La modalidad también ha comenzado a generar preocupación por la facilidad para modificar plataformas comerciales. Las autoridades investigan además el origen de algunos de los componentes utilizados para adaptar estos dispositivos.
El fenómeno ya no está concentrado en una sola región: Cauca, Catatumbo, Valle del Cauca, Chocó y Nariño aparecen entre las zonas con mayor recurrencia, mientras continúan las investigaciones para establecer responsabilidades en cada ataque.

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