Hay personas que aseguran sentirse completamente descansadas después de dormir seis horas, mientras que otras necesitan ocho, nueve o incluso más para comenzar el día con energía. Entonces, ¿cuántas horas debería dormir realmente una persona?
La respuesta no es exactamente igual para todos.
Los expertos señalan que las necesidades de sueño varían según la edad y las características individuales. Para la mayoría de los adultos, la recomendación general está entre 7 y 9 horas por noche, aunque existen diferencias entre personas.
¿Por qué algunas personas necesitan dormir más?
El sueño no depende únicamente de cuánto tiempo permanece una persona en la cama. El organismo está regulado por procesos biológicos que determinan cuándo aparece la necesidad de dormir y cuándo el cuerpo está preparado para despertarse.
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Uno de ellos es el ritmo circadiano, el reloj interno que ayuda a regular los ciclos de sueño y vigilia. Por eso algunas personas tienen naturalmente más facilidad para levantarse temprano, mientras que otras tienden a mantenerse despiertas hasta más tarde.
También existen diferencias individuales relacionadas con la genética. Investigaciones financiadas por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) han identificado variantes genéticas asociadas con personas que, de manera natural, necesitan menos horas de sueño y pueden sentirse descansadas durmiendo menos de seis horas y media. Se trata de casos poco comunes y no significa que dormir seis horas sea suficiente para la mayoría de las personas.
La edad también modifica las necesidades de sueño. Los adolescentes, por ejemplo, suelen necesitar entre 8 y 10 horas, mientras que para los adultos las recomendaciones generalmente se sitúan en siete horas o más.
¿Dormir seis horas es malo?
Para la mayoría de los adultos, dormir solamente seis horas de manera habitual no es considerado suficiente.
Los expertos recomiendan que los adultos duerman al menos siete horas de forma regular. Dormir menos puede asociarse con problemas de salud y también afectar funciones como la atención, el razonamiento, la reacción y el rendimiento durante el día.
Esto explica por qué una persona puede acostumbrarse a dormir seis horas y sentir que “funciona bien”, pero aun así no necesariamente estar obteniendo todo el descanso que necesita.
Además, cuando se duerme menos de lo necesario de manera repetida, puede acumularse una llamada deuda de sueño. Dormir más durante el fin de semana puede ayudar a reducir la somnolencia, pero no sustituye completamente un patrón adecuado de sueño.
¿Y si alguien necesita dormir nueve horas o más?
Dormir más de nueve horas no significa necesariamente que exista un problema.
Puede ser normal en adultos jóvenes, personas que están recuperándose de varios días de poco sueño o quienes están enfermos. Lo importante también es cómo se siente la persona durante el día y la calidad del descanso.
Sin embargo, si alguien duerme habitualmente muchas horas y aun así se despierta cansado, tiene somnolencia durante el día o siente que nunca logra descansar, puede ser conveniente consultar con un profesional de la salud. El NIH señala que dormir muchas horas sin sentirse recuperado puede estar relacionado con un trastorno del sueño u otro problema de salud.
En otras palabras, no existe un número mágico de horas que funcione exactamente igual para todas las personas. Para la mayoría de los adultos, dormir entre siete y nueve horas es una referencia útil, pero la necesidad individual puede variar.
La pregunta no es solamente “¿cuántas horas dormí?”, sino también “¿me desperté descansado y puedo mantenerme alerta durante el día?”.
