Testosterona después de los 40: síntomas y cuándo consultar

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A partir de los 40 años, algunos hombres pueden experimentar un descenso gradual de los niveles de testosterona. Aunque este proceso suele conocerse como “andropausia”, los especialistas prefieren hablar de hipogonadismo de inicio tardío, ya que no ocurre de la misma manera que la menopausia en las mujeres.

La producción de testosterona no se detiene de forma repentina y el ritmo del descenso puede variar entre personas. Además, tener un nivel bajo en un examen de sangre no es suficiente por sí solo para establecer un diagnóstico.

“Debe existir siempre una combinación clínica entre los síntomas evidentes y los niveles bajos en la sangre”, explica Juan Manuel Páez, urólogo adscrito a Colsanitas.

Cambios que pueden aparecer

La testosterona participa en diferentes funciones del organismo, relacionadas con la masa muscular y ósea, la salud sexual y la energía, entre otras. Cuando existe una disminución clínicamente significativa, algunos hombres pueden presentar cambios como pérdida de fuerza, aumento de grasa corporal, alteraciones del sueño, irritabilidad, cambios en el estado de ánimo y disminución del deseo sexual.

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En casos más avanzados también pueden presentarse pérdida de masa ósea y osteoporosis, lo que aumenta el riesgo de fracturas.

Sin embargo, estos síntomas pueden tener múltiples causas. Por eso, los especialistas recomiendan evitar interpretar cualquier cambio relacionado con el envejecimiento como una señal automática de testosterona baja.

¿Qué pueden hacer los hombres?

Ante síntomas que afecten la calidad de vida, lo recomendable es consultar con un urólogo, andrólogo o endocrinólogo, quien podrá determinar si es necesario realizar estudios adicionales.

También es importante evitar la automedicación y los productos que prometen aumentar la testosterona sin supervisión médica. Algunos suplementos o productos de procedencia desconocida pueden contener sustancias no declaradas.

El manejo depende de cada paciente y puede incluir cambios en el estilo de vida, como actividad física regular, alimentación equilibrada y buenos hábitos de sueño. Cuando existe una deficiencia hormonal comprobada, el médico puede valorar si un tratamiento con testosterona es apropiado y seguro.

El descenso de esta hormona puede formar parte del envejecimiento masculino, pero los cambios que afectan la calidad de vida no deberían asumirse simplemente como “normales”. Una valoración médica permite determinar qué está ocurriendo y cuál es el manejo adecuado para cada caso.

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