Reutilizar ropa redujo más de 5.900 toneladas de CO₂ en Colombia

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En fechas como el Día de la Tierra, muchas personas buscan formas de reducir su huella ambiental. Aunque los cambios en movilidad o alimentación suelen liderar la conversación, el clóset se ha convertido en un nuevo frente con impacto real y medible.

Durante 2025, la reutilización de prendas evitó la emisión de 5.909 toneladas de dióxido de carbono (CO₂) en Colombia, de acuerdo con cifras de GoTrendier. Para dimensionar esta cifra, equivale aproximadamente a entre seis y siete viajes ida y regreso de un cohete Falcon 9 entre la Tierra y la órbita, una comparación que ilustra cómo una decisión cotidiana puede tener efectos ambientales significativos.

El impacto se explica por lo que no ocurre: la producción de nuevas prendas. Fabricar ropa implica un uso intensivo de agua, energía y transporte. Un solo jean puede requerir hasta 7.500 litros de agua, mientras que reutilizar prendas puede reducir hasta en un 80 % la huella de carbono asociada a la moda.

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Para Ana Jiménez, country manager de GoTrendier, el cambio no depende únicamente de la industria.

“El reúso es el camino más corto para encontrar una solución a la moda. Como consumidores sí hay mucho que aportar”, afirma.

Bajo esa premisa, especialistas en consumo consciente destacan que pequeñas decisiones repetidas en el tiempo generan impactos acumulativos relevantes.

Antes de comprar, frenar la decisión impulsiva es clave. Gran parte del impacto ambiental de una prenda ocurre incluso antes de llegar al clóset. Preguntarse si realmente se necesita, esperar un par de días antes de comprar o evaluar cuántas veces se usará puede marcar la diferencia.

También cambia la forma de adquirir ropa. Optar por prendas de segunda mano o “preloved” evita procesos de producción desde cero y reduce de manera significativa las emisiones asociadas.

Durante su uso, maximizar cada prenda es fundamental. Repetir outfits, combinar de nuevas formas y abandonar la presión por estrenar constantemente permite reducir la huella ambiental sin sacrificar estilo.

El cuidado también importa. Lavar con menor frecuencia, usar ciclos suaves, evitar la secadora y reparar pequeños daños extiende la vida útil de la ropa y retrasa su reemplazo.

Finalmente, cuando una prenda deja de usarse, el clóset no debería ser su destino final. Vender, donar o intercambiar ropa permite que continúe su ciclo y evita que termine como residuo.

Esta transformación ya es visible. En Colombia, más de 15 millones de prendas han sido recirculadas en los últimos años, reflejando un cambio progresivo en los hábitos de consumo.

En el Día de la Tierra, la evidencia muestra que no todas las soluciones requieren grandes infraestructuras: usar más lo que ya existe puede ser una de las formas más directas y accesibles de reducir emisiones desde la vida cotidiana.

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