A pocas semanas del juicio en Nueva York, la actriz Blake Lively —inolvidable como Serena van der Woodsen en Gossip Girl y también conocida por ser la esposa de Ryan Reynolds— atraviesa un momento clave en su batalla legal contra Justin Baldoni.
Un juez federal, Lewis Liman, desestimó 10 de los 13 cargos presentados por la actriz, incluidos acoso sexual, difamación y “fat-shaming”. El caso, vinculado al rodaje de Romper el círculo, queda reducido a tres reclamaciones: incumplimiento de contrato, represalia y complicidad en represalia.
Un revés… pero no el final
Aunque el fallo debilita su posición de cara al juicio del 18 de mayo, la historia está lejos de terminar. El tribunal permitió que las acusaciones por represalia sigan adelante, abriendo la puerta a que un jurado evalúe el fondo del conflicto.
Según la decisión, Lively fue considerada contratista independiente —y no empleada— y varios acuerdos clave no eran válidos al no estar firmados, lo que dejó por fuera las acusaciones de acoso bajo ciertas leyes.
La reacción de Lively
Tras conocerse el fallo, la actriz compartió un mensaje en Instagram, donde dejó clara su postura: seguirá adelante con el proceso y defendiendo su versión de los hechos.
Pero su respuesta más contundente llegó a través de su equipo legal.
El contraataque legal
Su abogado, Mike Gottlieb, aseguró en un comunicado que el fallo no representa una derrota real, sino un avance clave hacia el juicio.
“El tribunal decidió que Blake Lively aportó pruebas suficientes para que sus reclamaciones centrales sean escuchadas por un jurado”, afirmó.
Según la defensa, esas reclamaciones incluyen que la actriz denunció lo que consideró acoso en el set y que, como consecuencia, sufrió represalias que afectaron su reputación y carrera.
El comunicado también detalla que el tribunal reconoció indicios de que:
- Lively expresó preocupaciones sobre conductas “perturbadoras” en el set.
- Actuó de buena fe al considerar que se trataba de acoso.
- Los implicados entendieron sus denuncias como tales.
- Y que posteriormente se habrían tomado acciones en su contra.
Incluso, el juez señaló que una persona en su posición podría haber percibido un entorno laboral con una “visión sexualizada” y falta de respeto por la privacidad.
Tecnicismos vs. fondo del caso
La defensa de Lively insiste en que las acusaciones de acoso no fueron descartadas por falta de mérito, sino por cuestiones legales: su estatus como contratista, la ausencia de contratos firmados y la jurisdicción del caso.
Por eso, recalcan que el corazón del proceso siempre ha sido la presunta represalia.
De los escándalos del Upper East Side a un juicio real
Lejos del drama ficticio de Serena en el Upper East Side, Lively enfrenta ahora una batalla real donde su credibilidad está en juego.
El juicio comenzará el 18 de mayo, y, pese al revés, todo indica que esta historia —como en los mejores episodios de Gossip Girl— aún tiene varios giros por delante.
