Aceite de cocina usado: riesgos y cómo reciclarlo

el

En Colombia, cerca del 40 % del aceite de cocina usado en zonas urbanas sería captado por redes informales, según cifras de Fedepalma. Su recolección adecuada permite prevenir riesgos ambientales y aprovechar este residuo en nuevos procesos productivos.

El aceite que queda después de preparar alimentos puede convertirse en un problema ambiental y de salud pública si no se maneja correctamente. Aunque para restaurantes y hogares parece un residuo común, su disposición inadecuada puede afectar las fuentes de agua, obstruir el alcantarillado e incluso facilitar prácticas ilegales de comercialización.

De acuerdo con cifras de Fedepalma citadas en la información del sector, cerca del 40 % del aceite de cocina usado en zonas urbanas es captado por redes informales que podrían procesarlo y comercializarlo nuevamente como si fuera apto para el consumo humano. Esta situación evidencia la importancia de verificar quién recoge el residuo y cuál es su destino final.

Lea también: Cáncer de mama en hombres: síntomas y señales de alerta

El impacto ambiental también es significativo: un litro de aceite usado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, según la cifra divulgada en el material de referencia. Por eso, arrojarlo por el lavaplatos o desecharlo sin las precauciones necesarias puede generar consecuencias que van más allá de la cocina.

Del residuo a una nueva oportunidad de aprovechamiento

El aceite de cocina usado no necesariamente tiene que terminar en la basura. Cuando se recolecta y procesa de manera adecuada, puede convertirse en materia prima para nuevos procesos industriales, entre ellos la producción de biodiésel.

En Colombia, una de las iniciativas dirigidas a este aprovechamiento es Manos Verdes, programa con el que Alianza Team, a través de su unidad Food Service Solutions, acompaña a establecimientos del sector HORECA —hoteles, restaurantes y servicios de alimentación— en la gestión de sus residuos grasos.

Según el balance reportado por la compañía, durante 2025 el programa recolectó 750 toneladas de residuos grasos y contribuyó a evitar 2.433 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e).

Estas cifras muestran el potencial del aprovechamiento de residuos, aunque su impacto depende de que existan procesos adecuados de recolección, tratamiento y seguimiento.

¿Cómo evitar que el aceite usado termine en el lugar equivocado?

La trazabilidad es uno de los puntos centrales de esta cadena. No basta con retirar el aceite de una cocina: también es necesario verificar que sea entregado a un gestor autorizado y que su disposición o aprovechamiento pueda documentarse.

Alianza Team señala que, como parte de sus prácticas, mide los compuestos polares del aceite de fritura para establecer cuándo debe cambiarse, entrega certificados de disposición final y gestiona los recipientes de recolección para evitar que sean reutilizados indebidamente.

La responsabilidad también involucra a los consumidores. Según sondeos de Fedepalma citados en la información suministrada, siete de cada diez personas manifiestan desechar el aceite usado sin reciclarlo, una señal de que todavía hay oportunidades para fortalecer la educación sobre su manejo.

Para reducir el impacto, se recomienda:

  • Dejar enfriar el aceite antes de manipularlo.
  • Retirar los restos de comida mediante un filtrado sencillo.
  • Almacenarlo en un recipiente cerrado, limpio y adecuado para su recolección.
  • Evitar verterlo por el lavaplatos, el sanitario o los desagües.
  • Entregarlo a un gestor autorizado y consultar las alternativas de recolección disponibles en el municipio.

La gestión adecuada del aceite usado comienza con una decisión cotidiana, pero sus efectos pueden extenderse a toda una cadena productiva. Separarlo y entregarlo correctamente ayuda a prevenir la contaminación y permite que un residuo de la cocina tenga una segunda oportunidad como materia prima.

Deja una respuesta