Ver a la Selección Colombia suele ir acompañado de reuniones familiares y mesas llenas de pasabocas. Sin embargo, detrás de esta tradición se esconde un consumo elevado de calorías, sodio y azúcares que puede afectar la salud a corto y largo plazo.
Datos de plataformas de comercio electrónico indican que durante los partidos del combinado nacional las compras de snacks y bebidas aumentan hasta un 35 %, reflejando un hábito que prioriza la practicidad sobre el valor nutricional. Según expertos en gastronomía, este tipo de consumo responde más a impulsos emocionales que a una necesidad real de alimentación.
Daniel Escudero y Juan Artunduaga, docentes del programa de Gastronomía de Areandina, advierten que el principal riesgo de la llamada “dieta futbolera” son las llamadas calorías invisibles: alimentos que se consumen sin control mientras la atención está puesta en la pantalla.
Una sola bolsa mediana de papas fritas puede aportar hasta 1.000 kilocalorías, mientras que las bebidas azucaradas y el consumo de alcohol desplazan la hidratación adecuada y favorecen la ingesta excesiva de comida. A largo plazo, este patrón contribuye al aumento de peso y a alteraciones metabólicas, un panorama preocupante en un país donde más de la mitad de los adultos presenta exceso de peso.
Equilibrio en la mesa, no prohibiciones
Los expertos recomiendan aplicar la regla del 80/20: que el 80 % de la mesa esté compuesto por opciones saludables y el 20 % restante se reserve para alimentos tradicionales en porciones moderadas. Esta estrategia permite mantener el componente social sin caer en excesos.
Entre las alternativas sugeridas se destacan frutas y vegetales frescos, palomitas de maíz caseras, arepitas pequeñas, garbanzos tostados, hummus, huevos cocidos y preparaciones horneadas o hechas en air fryer, que reducen significativamente el uso de grasas.
También se hace un llamado de atención sobre los “falsos amigos” de la salud, como frutos secos salados y jugos comerciales, que aunque parecen opciones sanas, pueden aportar una alta carga calórica si se consumen sin control.
Para la hidratación, se recomienda optar por agua, infusiones frías, aguas saborizadas naturalmente o bebidas sin azúcar, evitando que la cerveza o las gaseosas sean la principal fuente de líquidos.
Transformar la picada futbolera no implica renunciar al sabor ni a la tradición. Con pequeños cambios y elecciones conscientes, es posible disfrutar del partido sin que la salud termine perdiendo el encuentro.
