En América Latina, donde aún persisten brechas importantes en inmunización, la protección de la población más vulnerable comienza desde etapas cada vez más tempranas de la vida. En este contexto, la vacunación materna e infantil se consolida como una de las herramientas más efectivas para prevenir enfermedades respiratorias que siguen representando una carga significativa para los sistemas de salud de la región.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la vacunación ha contribuido a salvar al menos 154 millones de vidas desde 1974. Sin embargo, este avance convive con desafíos estructurales: alrededor de 1,3 millones de niños menores de un año en América Latina no han recibido vacunas, y millones más cuentan con esquemas incompletos, lo que limita el impacto de las estrategias de prevención desde los primeros meses de vida.
La vacunación durante el embarazo, una protección doble
En este escenario, la inmunización durante el embarazo ha ganado relevancia como una estrategia que protege tanto a la mujer gestante como al recién nacido. A través de la transferencia de anticuerpos, la madre puede brindar al bebé protección en una etapa crítica, cuando su sistema inmunológico aún está en desarrollo.
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“La vacunación materna representa una oportunidad única para proteger a los recién nacidos desde sus primeros días de vida, especialmente en una región como América Latina, donde persisten retos importantes en inmunización”, señaló el doctor Renato Kfouri, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas y vicepresidente de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.
En la misma línea, la Organización Panamericana de la Salud ha subrayado que fortalecer la inmunización materna y la protección del recién nacido puede reducir de manera significativa la morbimortalidad infantil en la región.
Neumococo y enfermedades respiratorias: avances con desafíos pendientes
Entre los patógenos de mayor impacto en la infancia se encuentra el Streptococcus pneumoniae, asociado a enfermedades graves como neumonía, meningitis y sepsis en menores de cinco años. La inmunización ha permitido reducir de forma significativa la incidencia de enfermedad neumocócica invasiva, una de sus manifestaciones más severas.
No obstante, el acceso limitado a los servicios de vacunación y la desinformación siguen siendo barreras que afectan la prevención. El neumococo continúa siendo uno de los principales responsables de las neumonías adquiridas en la comunidad, lo que refuerza la necesidad de estrategias integrales que combinen protección individual y acciones comunitarias.
COVID-19 y VRS: lecciones y retos para la prevención temprana
La pandemia de COVID-19 dejó en evidencia las vulnerabilidades de los sistemas de salud en América Latina y el riesgo que enfrentan las mujeres embarazadas frente a enfermedades respiratorias, especialmente aquellas con comorbilidades. A partir de esta experiencia, la vacunación contra COVID-19 se integró como parte de un enfoque más amplio de protección durante el embarazo.
A esto se suma el impacto del virus respiratorio sincitial (VRS), uno de los principales desafíos en salud infantil. Se estima que cerca de la mitad de las muertes asociadas a este virus ocurren en lactantes menores de seis meses. A nivel global, el VRS está relacionado con millones de hospitalizaciones y más de 100.000 muertes anuales en menores de cinco años, lo que refuerza la urgencia de fortalecer la prevención desde etapas tempranas de la vida.
