Mientras el mercado laboral avanza impulsado por la automatización, la inteligencia artificial y las competencias digitales, los sistemas educativos de América Latina siguen un ritmo más lento. Esta desconexión estructural ha dejado a uno de cada cinco jóvenes de la región en una situación crítica: no estudian ni acceden a un empleo remunerado, no por falta de interés, sino por barreras sistémicas.
Así lo advierte un nuevo artículo conjunto de la CEPAL y la Ayuda en Acción, que señala que los modelos pedagógicos actuales no están respondiendo a las exigencias de un mercado laboral cada vez más digital, flexible e hiperconectado. Esta falta de sincronía compromete la inserción productiva y social de toda una generación.
El informe también revela que esta brecha no es solo tecnológica, sino profundamente desigual. El 70,6 % de los jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres, y más del 63 % dedica su tiempo a labores domésticas y de cuidado no remuneradas. La ausencia de sistemas públicos de cuidado y la rigidez del sistema educativo provocan una salida temprana de las aulas, limitando el acceso de las mujeres jóvenes a competencias técnicas y digitales clave.
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Las desigualdades se profundizan aún más en los territorios rurales y entre poblaciones indígenas y afrodescendientes, que enfrentan barreras históricas para acceder a educación de calidad e infraestructura tecnológica. Ante este panorama, el documento insiste en la necesidad de abandonar un modelo educativo único y avanzar hacia políticas públicas diferenciadas, ajustadas a las realidades de cada grupo social.
Desde la CEPAL, Mariana Huepe subraya que al alinear el talento juvenil con las herramientas de la era digital es posible cerrar brechas de desigualdad y acelerar la prosperidad regional. En la misma línea, Ayuda en Acción advierte que, si no se flexibilizan los trayectos formativos y no se aborda la carga de cuidados que recae sobre las mujeres jóvenes, América Latina corre el riesgo de quedar rezagada en la transformación tecnológica.
Como hoja de ruta, el artículo propone implementar sistemas de alerta temprana para prevenir la deserción escolar, fortalecer la formación técnico-profesional vinculada a la tecnología, promover alianzas entre el sector público y privado para facilitar el primer empleo y crear sistemas integrales de cuidado que permitan a más mujeres jóvenes retomar sus proyectos educativos y laborales.
