En un entorno donde la liquidez es clave para crecer y sostener la operación, cada vez más empresas en Colombia están recurriendo al factoring como una alternativa ágil para acceder a recursos sin endeudarse. Esta herramienta cobra especial relevancia en un mercado donde cerca del 60 % de las facturas se pagan a plazos, lo que prolonga los ciclos de caja y limita la capacidad de inversión.
El factoring permite a las empresas convertir sus cuentas por cobrar en liquidez inmediata, sin esperar semanas o meses a que los clientes paguen. Así, las ventas a crédito dejan de ser un obstáculo para el flujo de caja.
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En este contexto, compañías como Kapital han analizado el impacto de esta herramienta en la gestión financiera de las pymes, destacando su papel en un escenario donde la rapidez y el acceso oportuno a capital marcan la diferencia.
“Si una empresa emite una factura por $10 millones a 120 días, no tiene que esperar ese tiempo para recibir el dinero. Con factoring puede obtener hasta el 90 % del valor de forma inmediata, sin adquirir deuda”, explicó Vivian Acuña, Country Manager de Kapital Colombia.
El ABC del factoring
- No genera endeudamiento: no es un préstamo, es el anticipo de una venta ya realizada.
- El foco está en la factura y el pagador: más que en el historial financiero de la empresa, lo que facilita el acceso para muchas pymes.
- Convierte ventas en capital de trabajo inmediato: permite pagar proveedores, cubrir gastos u orientar recursos al crecimiento.
El proceso es sencillo: la empresa emite una factura, un tercero adelanta el dinero y luego se encarga del cobro. Este mecanismo se apoya en la factura electrónica y en plataformas de seguimiento impulsadas por la DIAN, lo que brinda mayor seguridad y transparencia.
Gracias a la digitalización, el factoring ya moviliza recursos cercanos al 3 % del PIB y ha abierto la puerta a nuevas modalidades como el factoring digital y el microfactoring. Sin embargo, el principal reto sigue siendo el conocimiento.
Entender cómo funciona el factoring permite a las empresas transformar la liquidez en una palanca de crecimiento, dejando atrás la dependencia de los largos plazos de pago.
