En 2026, la Inteligencia Artificial dejará de ser una herramienta de apoyo para convertirse en un actor clave en la toma de decisiones, transformando el trabajo, la productividad y la competitividad de las organizaciones.
En 2026, la Inteligencia Artificial dejará de ser una herramienta de apoyo para convertirse en un actor clave en la toma de decisiones, transformando el trabajo, la productividad y la competitividad de las organizaciones.