En el marco del Día Mundial de la Salud, América Latina vuelve a poner en evidencia uno de sus principales desafíos estructurales: garantizar un acceso real, equitativo y oportuno a los servicios de salud. Aunque la región ha logrado avances en cobertura y aseguramiento, persisten brechas que demuestran que estar afiliado no siempre significa recibir atención efectiva.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, el 35,2% de la población en América Latina reporta necesidades de salud no satisfechas, cifra que asciende al 38,5% en los sectores de menores ingresos. Además, casi 3 de cada 10 personas desisten de buscar atención médica por barreras como largos tiempos de espera, altos costos o trámites administrativos.
Le puede interesar: Estudios analizan el efecto del cranberry en dietas keto y paleo
El panorama revela que, pese al aumento de la cobertura, persisten problemas de disponibilidad y asequibilidad. En 2021, los hogares de la región financiaron más del 28% del gasto total en salud con recursos propios, lo que incrementa el riesgo de empobrecimiento ante enfermedades o emergencias médicas.
Expertos coinciden en que el reto va más allá del financiamiento. La fragmentación de los sistemas, la concentración de servicios en zonas urbanas y los modelos centrados en el volumen continúan ampliando las desigualdades, especialmente en áreas rurales.
“El desafío actual no es solo ampliar la cobertura, sino lograr que funcione en la práctica mediante diagnóstico temprano y de precisión, apoyado en tecnologías como inteligencia artificial, telemedicina e interoperabilidad de datos”, señaló Francisco Vélez, director general de Siemens Healthineers para Colombia, Perú y Ecuador.
El caso colombiano muestra avances importantes, con 52,4 millones de afiliados en un país de cerca de 53 millones de habitantes. Sin embargo, expertos advierten que estos logros deben complementarse con el uso estratégico de tecnología para optimizar diagnósticos y evitar cuellos de botella en la atención.
De cara al futuro, el envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y las restricciones fiscales presionan cada vez más a los sistemas de salud. En este contexto, la transformación hacia modelos más integrados, digitales, preventivos y centrados en el paciente se perfila como una de las claves para reducir las brechas de acceso en la región.
