En el marco del Día Internacional de la Mujer, Ayuda en Acción alertó sobre cómo millones de mujeres siguen excluidas del acceso a ingresos estables, financiación y mercados formales, lo que limita su autonomía económica y la reducción de la pobreza.
En 2025, la organización impactó a 208.139 personas en África, América Latina y Europa; de ellas, 127.300 fueron mujeres, de las cuales más de 15.000 fortalecieron su autonomía económica mediante empleo, emprendimientos o formación, casi 5.000 mejoraron sus ingresos y 2.500 accedieron a un empleo formal.
Proyectos que transforman economías locales
En Colombia, el proyecto Cacao para la Paz impulsa cadenas de valor en territorios afectados por el conflicto y cultivos ilícitos. Mujeres productoras participan en todas las etapas: cultivo, transformación y comercialización. Con apoyo técnico y comercial, la productividad aumentó significativamente, consolidando el cacao como alternativa económica estable y generadora de liderazgo comunitario.
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En Etiopía, mujeres productoras de moringa pasaron de vender informalmente a integrarse en cadenas de valor, obteniendo mayor margen económico y acceso a mercados estructurados. Historias como las de Abezash Kuno demuestran que la formación y la integración a mercados son esenciales para que las mujeres rurales pasen de la subsistencia al emprendimiento sostenible.
La clave: acceso estructurado al mercado
Según la FAO y la OIT, la participación laboral femenina sigue siendo inferior a la masculina y las mujeres están sobrerrepresentadas en la economía informal, especialmente en zonas rurales. Garantizar acceso a recursos productivos, formación y mercados es fundamental para:
- Reducir la desigualdad económica
- Fomentar crecimiento y resiliencia territorial
- Generar estabilidad social y desarrollo sostenible
Invertir en mujeres rurales no es solo simbólico: es igualdad, crecimiento económico y transformación social.
