La inseguridad en Bogotá volvió a quedar en evidencia tras el grave atraco del que fue víctima la comunicadora Catalina Botero, quien denunció no solo el robo de todas sus pertenencias en un parqueadero público del Distrito, sino también la indiferencia institucional que, según relata, profundizó su sensación de abandono y miedo.
El hecho ocurrió en la calle 70 con carrera 9, en el norte de la capital, mientras Botero se encontraba en un restaurante. Al regresar a su vehículo, encontró el vidrio roto y la pérdida total de sus pertenencias. Lo más grave, según su testimonio, no fue solo el delito, sino la falta de respuesta de las autoridades.
“La Policía minimiza, el cuadrante no me tomó los datos, no hicieron nada, nadie responde. Te dejan sola… y más si eres mujer”, expresó Botero, quien había llegado desde Medellín con una percepción positiva de la ciudad.
Hoy Bogotá me falló y me duele profundamente, de verdad. Me rompieron el vidrio del carro, mientras comia en un restaurante, me robaron TODO en un parqueadero público del Distrito, Calle 70 # 9-95.
Pagué lo que la ciudad me cobró. Llegué desde Medellín enamorada de Bogotá, pero… pic.twitter.com/egcKI7CCOV
A través de un mensaje público dirigido al alcalde Carlos Fernando Galán, la comunicadora cuestionó duramente la gestión de seguridad en la ciudad y aseguró que la inseguridad se ha normalizado.
“Aquí matan por robarte. Me salvé de que ese no fuera mi caso. La autoridad desapareció y la ciudadanía quedó sola. Gobernar no es posar para la foto, es garantizar seguridad”, afirmó.
Sus palabras reflejan un sentimiento que cada vez comparten más ciudadanos: el miedo cotidiano y la percepción de que los delitos se repiten sin consecuencias reales para los responsables.
Un caso más en una problemática estructural
Aunque el caso de Catalina Botero es uno entre miles, su denuncia pone nuevamente el foco sobre una problemática estructural que afecta a Bogotá: robos frecuentes, respuestas institucionales débiles y una ciudadanía que siente que debe enfrentar la inseguridad sola.
La comunicadora pidió, al menos, una revisión de las cámaras de seguridad del sector y acciones concretas para identificar a los responsables, reconociendo que lo ocurrido no es excepcional, sino parte de una rutina que viven muchas personas a diario.
Crecen los cuestionamientos a la administración distrital
Este nuevo hecho reaviva las críticas a la Alcaldía de Bogotá y a la estrategia de seguridad del alcalde Galán, a quien distintos sectores ciudadanos le exigen pasar del discurso a resultados tangibles. La sensación de impunidad y desprotección sigue creciendo, especialmente entre mujeres y visitantes, mientras los delitos continúan afectando la confianza en la ciudad.
La inseguridad dejó de ser una estadística y se convirtió en una experiencia diaria. Casos como este refuerzan una pregunta incómoda pero urgente: ¿quién responde cuando la ciudad falla?