Una nueva investigación advierte que el estrés, la fatiga, el burnout y la seguridad psicológica influyen directamente en la conducta segura de pilotos, tripulaciones y personal de mantenimiento, aumentando o reduciendo el riesgo de incidentes en la aviación.
El factor humano, en el centro de la seguridad operacional
Enero de 2026. En un contexto aéreo marcado por tragedias recientes en Colombia y el mundo —como el siniestro ocurrido en Paipa, que dejó seis personas fallecidas y que hoy es materia de investigación por parte de la autoridad aeronáutica—, una investigación colombiana propone reforzar la seguridad aérea desde una dimensión clave: el bienestar psicológico de quienes operan el sistema.
El estudio, liderado por Anderson Gañán, docente de Psicología del Politécnico Grancolombiano y piloto, analiza cómo los riesgos psicosociales inciden directamente en la seguridad operacional y en la conducta segura de tripulaciones de vuelo y personal de mantenimiento. La conclusión es clara: la seguridad aérea no depende únicamente de protocolos técnicos, sino de condiciones humanas sostenidas, gestionadas y medibles.
Estrés, fatiga y burnout: riesgos invisibles pero críticos
La investigación evidencia que el estrés crónico altera la percepción del riesgo, reduce la atención sostenida y deteriora la toma de decisiones tanto en cabina como en mantenimiento. Estos efectos incrementan la probabilidad de desviaciones operacionales, especialmente en entornos de alta presión.
La fatiga aparece como un factor transversal que afecta a pilotos, tripulaciones de cabina y personal de tierra. La revisión de literatura internacional respalda la efectividad de los Sistemas de Gestión del Riesgo por Fatiga (FRMS) y de intervenciones enfocadas en el sueño, la rotación de turnos y la carga laboral. Integrar estos sistemas al Sistema de Gestión de Seguridad Operacional (SMS) permite anticipar picos de riesgo, ajustar programaciones y proteger el desempeño cognitivo en fases críticas del vuelo.
Por su parte, el burnout —caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y baja realización— impacta negativamente la cooperación, la comunicación y el juicio bajo presión. El estudio subraya que no se trata solo de un problema de bienestar, sino de un factor que afecta directamente los comportamientos seguros, sobre todo cuando coincide con liderazgo poco participativo y cargas laborales elevadas.
La seguridad psicológica como eje de prevención
Uno de los hallazgos centrales del estudio es el papel de la seguridad psicológica: la percepción de que los trabajadores pueden hablar, alertar y reportar sin miedo a represalias. Cuando las tripulaciones se sienten escuchadas, emergen reportes tempranos, se corrigen desviaciones y se fortalecen prácticas clave como el CRM (Crew Resource Management).
Gañán plantea que la psicología aeronáutica debe tener un asiento formal en los comités de seguridad, con capacidad de incidir en el rediseño de procesos basados en evidencia: turnos, roles, cargas de trabajo, briefings y debriefings, canales de voz del colaborador y estilos de liderazgo que reduzcan el error latente. Esta arquitectura organizacional, insiste el estudio, salva vidas.
Liderazgo y cultura de seguridad: un efecto multiplicador
El liderazgo emerge como un multiplicador de la cultura de seguridad. La evidencia revisada muestra que prácticas éticas, comunicación transparente y participación activa reducen los riesgos psicosociales y fortalecen la disciplina operativa. La relación es bidireccional: mejores climas organizacionales reducen el estrés y la fatiga percibida, mientras que equipos descansados y escuchados sostienen estándares más altos de seguridad.
El análisis también incluye a la tripulación de cabina, destacando que la seguridad psicológica y el liderazgo influyen en la adopción de prácticas de seguridad “mindful”, con impacto directo en la respuesta ante contingencias, la coordinación con cabina de mando y la atención a los pasajeros.
En el caso del personal de mantenimiento, sometido a altos niveles de presión y exigencia de precisión absoluta, la validación de instrumentos para medir cultura de seguridad permite detectar creencias, actitudes y prácticas que pueden anticipar incidentes. Integrar estas mediciones a auditorías y análisis de riesgo ofrece señales tempranas para intervenir antes de que ocurran fallas.
Recomendaciones para el ecosistema aeronáutico
El estudio recomienda integrar la gestión de riesgos psicosociales al SMS como una medida de seguridad operacional, lo que implica:
- Mapear riesgos psicosociales y vincularlos a peligros operacionales.
- Definir planes de acción con responsables, métricas y seguimiento al mismo nivel que los riesgos técnicos.
- Fortalecer los FRMS con datos objetivos de sueño, rotación de turnos y desempeño.
- Garantizar canales de reporte protegidos y sin represalias.
- Elevar la seguridad psicológica a indicador de tablero directivo.
- Medir periódicamente la cultura de seguridad en vuelo y mantenimiento con instrumentos validados.
Estas recomendaciones adquieren especial relevancia frente a accidentes que conmocionan a países enteros. Aunque la tasa de siniestros por millón de vuelos ha disminuido históricamente, los riesgos emergentes —fatiga, sobrecarga cognitiva y factores organizacionales— exigen enfoques que vayan más allá del checklist técnico.
La investigación concluye que fortalecer la seguridad aérea desde lo humano no es opcional, sino una condición esencial para prevenir incidentes y proteger vidas en los cielos.
