“Para encontrar perros calientes de calidad hay que ir a los barrios, visitar los sitios callejeros y frecuentar esos puestos ambulantes que se ubican cerca a los ‘rumbeaderos’” (Valenzuela, 2015).
Sobre un tibio pan reposa una humeante y enorme salchicha, de piel tensa y relleno carnudo. Su jugosidad al morder es todo un placer, junto al cremoso queso fundido y el crujiente tocino. Para muchos es una preparación demasiado simple, para otros es simplemente delicioso. Es que se podría afirmar que el perro caliente es la comida rápida más sencilla, pues necesita de poco tiempo para estar lista e incluso muchos lugares entregan la salchicha con el pan y dejan el resto a la creatividad del cliente.
El perro caliente es un clásico de la comida rápida. Técnica traída desde Alemania por los inmigrantes, pero modificada y adaptada al paladar americano. El Hot Dog ha trascendido fronteras, en Medellín son varios los estilos que hay, pues están por todas partes, se encuentra en locales de comida rápida en todos los barrios, en carritos móviles, ventas callejeras de grandes sombrillas, grandes cadenas comerciales, o recientemente en food trucks (camiones de comida). Hay una variedad increíble, una población creativa como la antioqueña no se iba a quedar con una salchicha insípida con pan, ni mucho menos.
“Es un embutido de origen europeo, el más fácil de todos los embutidos. Realmente ahí es donde se van todos los desperdicios de todas las carnes, sin importar el animal. Hay muy poquitas salchichas de buena calidad”, comenta Álvaro Molina sobre el ingrediente principal del perro. En distribuidoras se pueden encontrar desde un costo neto de 100 o 200 pesos por unidad, sobre estas, la ingeniera de alimentos Tatiana Jaramillo dice que “son hechas de proteínas texturizadas o a partir de pastas que son realizadas con aprovechamientos de huesos de bovinos o de pollo, su aporte nutricional es mínimo”.
Con salchicha como esta se preparan los de feria, populares de la calle. Son unas versiones particularmente interesantes, pues por mil o dos mil pesos sirven un pequeño perrito con ensalada de repollo y zanahoria, ripio de papa, salsas al gusto y en ocasiones hasta queso rallado. Sorprendentemente, también incluyen la sobremesa, que puede ser una avena casera dulce y bien helada, un cremoso jugo de guanábana o una pequeña gaseosa al clima. Los venden en carritos de aluminio artesanal y se ubican cerca a sitios públicos o eventos tales como parques, universidades, circos, eventos deportivos, conciertos.
Pero no todas las salchichas son de aprovechamientos cárnicos, existen algunos lugares que velan por entregar un producto de calidad. Sin duda es el más exquisito de todos, el favorito de los amantes del hot dog auténtico. Puede llegar a costar entre siete mil y dieciocho mil pesos. German Fast Food, ubicado en todo el parque del Poblado, produce y condimenta sus propias salchichas. Sunset BLVD, en el Mall de San Lucas, cuenta también con salchichas enormes y acompaña sus platos con diferentes tipos de quesos y vegetales.
Y como no mencionar a Dogger, franquicia antioqueña que lleva más de 20 años ofertando una deliciosa versión del hot dog, con una rica salchicha acompañada de un pan suave que se arma al gusto. Sobre este tipo de salchichas Premium que utilizan Dogger, Sunset o German, Tatiana Jaramillo explica que “hablar de una salchicha premium es hablar de un embutido de 80% de carne, los demás componentes son ligadores pues esta preparación es imposible que sea elaborada solamente con carne”.
Dogger cumplió en septiembre de 2016 veinte años de servicio, suma más de 110 tiendas a nivel nacional y cerca de la mitad funcionan a manera de franquicia. Para el periodista Germán Nuñez, “el concepto de la marca tiene un look americano, esta es una marca muy bien lograda, con alto posicionamiento a nivel Colombia y el referente americano ha sido de gran utilidad por los productos que vende la empresa” (Núñez, 2016).
Pero para hablar de un perro tradicional en Medellín, hay que decir que parte de la idiosincrasia antioqueña es mostrar abundancia. Los de Medellín son enormes, cargados de sabor. La versión tradicional es compuesta por un pan alargado y a una salchicha XL, más tocineta, queso, ensalada de repollo y zanahoria, cebolla opcional, ripio de papa, huevos de codorniz y salsas de todos los colores. En palabras no parece mucho, pero lo es en tamaño. Se consigue desde 6 mil hasta 10 mil pesos, costo por el cual el comensal queda satisfecho frente al ostentoso perro que entregan. Se consigue principalmente en la calle, en lugares públicos como parques o cerca de las principales vías de la ciudad, en coches de aluminio cubiertos por enormes sombrillas de colores.
Dos variaciones del hot dog que nacieron en Medellín
Con solo dar una vuelta por diferentes lugares de la ciudad, es evidente que el denominado quesudo es uno de los que más gusta, quizás el más afamado del momento. En El Poblado, en Sabaneta, en Envigado y en casi todos los barrios del Área Metropolitana hay por lo menos tres o cuatro locales dedicados a producir este tipo de perro, por un costo no superior a siete mil pesos. ¿Qué tiene de especial? A una abundante porción de queso fundido o cocinado al baño María (en vapor de agua) lo acompaña una salchicha de tamaño convencional, un pan grueso, ensalada de repollo dulce y ripio de papa, además de salsas al gusto. Aunque el queso no es novedad en el perro caliente, se servía en cantidades muy reducidas o a veces ni alcanzaba a derretirse. Se pueden encontrar ejemplares de muy buena calidad en Perritos, Zamu, Doggie Dog o en Los Quesudos.
Ya para finalizar, vale la pena hablar de la perra. Esta variante del hot dog es 100% paisa, oriunda del municipio de Envigado. A las afueras del colegio San Marcos, un pequeño negocio callejero es el artífice de tan deliciosa e hipercalórica preparación. Lo curioso del caso es que su éxito fue una simple casualidad: cualquier día llegó una cliente del barrio La Magnolia y pidió que le prepararan un perro pero sin salchicha, en su remplazo pidió que le sirvieran abundante tocineta y queso.
A partir de allí el negocio de John Fredy García y su padre cambió por completo, pues comenzaron a recibir más y más visitas de personas pidiendo lo mismo, tanto así que debieron incluirla en la carta y antes de que pudieran pensar en patentar la receta, ya se había regado por todas partes de la ciudad. Se consigue ya en la mayoría de lugares que venden perros y hamburguesas y cuesta entre siete mil y doce mil pesos. La perra es hostigante por naturaleza, pero es una de las comidas que vale la pena probar por lo menos una vez en la vida, sea en cualquier parte de la ciudad o si se pasa por San Marcos a probar la original. Sobre su curiosa denominación ‘perra’, sus creadores decidieron llamarla así puesto que ‘no tiene salchicha’.
El tema de los perros calientes es cuestión de preferencias. Quienes aman lo clásico se inclinan por algo estilo americano con salchichas enormes; quienes solo buscan un bocadillo rápido y ligero o sólo con el objetivo de llenarse, frecuentan los perritos de feria. El Quesudo es una excelente opción para los amantes del queso fundido, pero las opciones más tradicionales son el perro tradicional de abundantes ingredientes y la perra, exageración del hot dog en Medellín.
Listado de referencias
- Valenzuela, Hugo (24 de febrero de 2015). La ciudad y los perros… calientes, Blogs El Tiempo. Recuperado el 19 de noviembre de 2016 de http://blogs.eltiempo.com/para-donde-va/2015/02/24/la-ciudad-y-los-perros-calientes/
- Núñez Torres, Germán Enrique (5 de julio de 2015). A la hora de elegir un negocio, la franquicia es Dogger. Recuperado el 19 de noviembre de 2016 de http://diariolaeconomia.com/fabricas-e-inversiones/item/797-a-la-hora-de-elegir-un-negocio-la-franquicia-es-dogger.html
